sábado, 2 de diciembre de 2006

Obesidad infantil



No se ha explicado totalmente cuál es la relación entre la obesidad infantil y la ingesta de gaseosas, pero ya no quedan dudas de que la relación existe y es un factor muy importante a tener en cuenta.

Hace años que se supone que el consumo de las gaseosas, que son muy ricas en azúcares y calorías, pero prácticamente no tienen ningún valor nutricional, tiene relación con la obesidad infantil.

Pero algunos estudios recientes realizados por grupos de Harvard han encontrado, a través de la observación de casos y grupos de estudio, gran cantidad de evidencias que confirman estas teorías. Es evidencia sólida y científica que lo demuestra.

El estudio del que estamos hablando se realizó con un grupo de niños de doce años y lo que demostró es que aquellos que consumían bebidas gaseosas en forma regular y constante tenían muchas más posibilidades de sufrir de obesidad infantil.

No sólo eso, sino que también probó que por cada porción adicional diaria que estos niños consumían aumentaba el riesgo de sufrir de este problema en una proporción del 60 por ciento. Por supuesto, en todos los casos se trataba de bebidas gaseosas con contenido de azúcar, no edulcorante.

Este estudio consistió en un trabajo de seguimiento de meses y meses (19, para ser exactos), lo cual le da mucha más credibilidad y hace que sus resultados puedan ser aceptados con mucha más confianza, que si se hubiese tratado de simplemente una prueba de un día y una encuesta para recolectar datos.

Daños a los dientes

Pero el riesgo de obesidad infantil no es el único al que se enfrentan aquellos que consumen grandes (y no tan grandes) cantidades de bebidas gaseosas durante su juventud o incluso durante la adultez.

El otro gran riesgo es la formación de caries y el deterioro de la salud dental en general. Este riesgo está aceptado inclusive por las mismas empresas que producen bebidas gaseosas, las cuales dicen que la formación de caries es el único problema que está probado que sus productos pueden generar.

Salud ósea

Pero hay aún más problemas físicos que pueden relacionarse con el consumo de bebidas gaseosas.

El efecto que se producirá en nuestros huesos, por causa de los agentes que introducimos en nuestro organismo a través de la ingesta de bebidas gaseosas, es un debilitamiento sustancial y una pérdida importante de la masa ósea.

¿A qué se debe esto? Principalmente a que el ingrediente activo en la mayor parte de las bebidas gaseosas es un ácido conocido como fosfórico, el cual actúa sobre el calcio de los huesos. Además, el pH de estas bebidas ronda los 2,8, un pH muy ácido.

Lo ideal, en general, es que nuestra dieta no sea muy ácida, sino que tienda a una cierta alcalinización (siendo esto lo opuesto de lo ácido). Por eso, la ingestión de una bebida gaseosa es un paso en la dirección exactamente opuesta y, como tal, un ataque a nuestra propia salud.

Por otro lado, antes decíamos que el ácido fosfórico actúa sobre nuestros huesos. Con esto queremos decir, en realidad, que el ácido fosfórico funciona como disolvente adecuado para obtener el calcio de los huesos, debilitándolos y decalcificándolos.

Por otro lado, es también un factor de colaboración importante para el aumento en el riesgo y en los problemas que trae la osteoporosis, una enfermedad que se caracteriza por la disminución del espesor y del número de las trabéculas óseas, lo cual se aprecia por medio de radiografías como una mayor transparencia de los huesos, y que en última instancia consiste en una severa disminución de la densidad mineral del hueso.

Los estudios que se han realizado, especialmente en animales, demuestran que la superabundancia de ácido fosfórico puede vaciar completamente de calcio a los huesos.

Y otros estudios realizados con grupos de jóvenes demuestra también que aquellos que consumen mayor cantidad de bebidas gaseosas tienen más posibilidades de sufrir fracturas y otras situaciones similares que aquellos que consumen menos. Lo cual se debe, sin lugar a ninguna duda, a la falta de calcio y la debilidad ósea que se genera por causas de estos agentes que ya hemos estado nombrando.

Por supuesto, las compañías de gaseosas niegan totalmente esto, más allá de las pruebas existentes. Y se basan en que los estudios se han realizado sobre ratas, las cuales, por supuesto, son distintas a los seres humanos y los efectos que los productos tienen sobre ellas también son distintos. Esto es cierto, pero solo hay que ver las características propias del fósforo para comprender que es muy probable que no estén tan lejos de la verdad los que afirman que el riesgo de lesión ósea por causa de las bebidas gaseosas es cierto y debe ser tenido en cuenta, especialmente en los años de la niñez, durante los cuales se forma la estructura ósea.

Más allá de esto, las pruebas realizadas en las ratas son categóricas y no pueden ser discutidas de ninguna forma.

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