viernes, 29 de diciembre de 2006

Son los Carbohidratos malos para la salud


Son los Carbohidratos malos para la salud? ¿Tengo que dejarlos de comer para adelgazar?
Si los carbohidratos engordan como todo lo que comemos pero son muy beneficiosos para la salud. Los carbohidratos nos dan energía y contienen nutrientes valiosos. Los grupos fundamentales de alimentos son: grasas, proteínas y carbohidratos. Toda dieta saludable de acuerdo a casi todos los expertos debe incluir alimentos de cada uno de estos grupo.
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Hay dos tipos de carbohidratos o hidratos de carbono: simples y complejos. Los carbohidratos simples son tipos de azúcar y los complejos están en los granos y otros alimentos. Las frutas tienen azúcar natural (sucrosa) por lo que son carbohidratos. Los granos como los frijoles y lentejas contienen carbohidratos complejos, proteínas y otros nutrientes. la leche contiene lactosa (un tipo de azúcar) por lo que también contiene carbohidratos.
Toda dieta saludable incluye vegetales, frutas y granos todos estos alimentos son ricos en carbohidratos. Los carbohidratos no pueden eliminarse totalmente de la dieta sin consecuencias negativas. Además de dar energía y contener nutrientes los alimentos anteriores tienen fibra. Uno de los aspectos negativos de las dietas bajas en carbohidratos es la constipación.

Los Enemigos: Harina refinada y Azúcar.Los carbohidratos que deben evitarse son las harinas refinadas como la harina blanca normal y el azúcar refinada. Estos alimentos están siendo consumidos en grandes cantidades, son ricos en calorías y pobres en nutrientes. La harina refinada se encuentra en panes, postres y pastas. Los alimentos anteriores producen descontrol en los niveles de azúcar en la sangre. Esto nos mantienen sin energía y nos da hambre constante. Si estas tratando de bajar de peso y limitas el consumo de estos alimentos dejándolos solamente para ocasiones bajaras de peso sin sentir hambre. Puedes comer en moderación pan entero y pastas de harina integral.

Los carbohidratos buenos engordan.Si engordan, pero si los consumes en moderación son saludables y te ayudaran a controlar tu peso. Otros carbohidratos que deben consumirse en moderación solamente son: arroz, yuca, patatas y otros similares. ¿Tengo que dejar de comer azúcar?Tienes que limitar las cantidades de azúcar que consumes. Una soda normal de 20 onzas (600 ml) contiene el azúcar de todo un día. No se trata de decirle Adiós a los postres por el resto de tu vida, puedes comer de todo en moderación.

martes, 26 de diciembre de 2006

El milagro de adelgazar


El milagro de adelgazar

Una vez pasadas las Navidades y sus inevitables excesos en la mesa, suelen llegar los sustos en la báscula y la urgencia de ponerles remedio lo antes posible y con resultados rápidos. Esta situación se convierte en campo abonado para las conocidas como dietas milagro. Se trata de planes de adelgazamiento, que prometen una pérdida de kilos espectacular en tiempo record. Pero frente a ellas surgen algunas dudas importantes, como hasta qué punto son eficaces y si pueden resultar peligrosas para la salud.
Ofrecen cifras realmente tentadoras, en las que el número de kilos que se pierden es inversamente proporcional a los días que se emplean para conseguirlo. Bajo esta consigna, decenas de dietas milagro circulan en medios de comunicación y libros como la solución inmediata al sobrepeso, incrementando su número de seguidores después de las navidades o al llegar la primavera, cuando se impone la operación bikini.¿En qué consisten?Sea cual sea su nivel de éxito, se trata de planes controvertidos que deben contemplarse siempre desde la prudencia. Entendemos por dietas milagro aquellas que prometen rebajar un buen número de kilos en muy poco tiempo, que no cuentan con bases científicas serias que las avalen y que restringen enormemente el número de calorías y de alimentos que se pueden comer. Es frecuente que lleven el nombre del doctor que las inventó, del centro médico donde se aplican, de un famoso o famosa a los que les han ido de maravilla o que se denominen con el producto estrella que les sirve de base (pomelo, sopa, alcachofa, entre otros).En general, se trata de regímenes muy desequilibrados, que no aportan todos los nutrientes que precisa el organismo y con los que efectivamente se logra recortar peso al ser muy hipocalóricos. Otra de las razones por las que se suele lograr esto último es su monotonía: la escasa variedad de platos e ingredientes convierte el hecho de comer en algo aburrido y poco apetecible, lo que se traduce en una ingesta menor de alimento.

Pérdida de masa muscular:Pero que lo que se habla poco es que los kilos que se pierden no pertenecen a la masa grasa del organismo, sino a la muscular, por lo que no se puede considerar que exista un recorte de peso en sentido estricto. Finalmente, estos planes se suelen seguir durante unos días y al no modificar hábitos alimentarios ni establecer pautas nutricionales que se puedan mantener en el tiempo, la ganancia de peso es casi inmediata una vez acabados.Un peligro al acechoIncluso algunas teorías hablan de que si se abusa de ellos, sometiendo el metabolismo a constantes vaivenes, cada vez se hará más complicado poder adelgazar. Entre las razones que pueden convertir las dietas milagro en peligrosas están deficiencias en vitaminas A, C, E y también del grupo B, algunos minerales, como hierro y zinc, y proteínas. De todas formas, las carencias dependen de la composición de cada una de ellas, de los alimentos que primen y de aquellos que prohíban. Si escasean las frutas y verduras, se verán mermados los niveles de vitamina C y A, si faltan alimentos de origen animal la vitamina B. En caso de que el consumo de grasas se vea muy reducido, se producirá una pobre asimilación de vitaminas liposolubles (A, D y E). Si todo ello puede acarrear problemas en una persona sana, ni que decir tiene de los nefastos efectos que puede ocasionar en niños, ancianos o quienes sufran trastornos de salud. Efectos secundariosUna ventaja de esta clase de dietas está en su duración, que suele ser muy corta, siempre que se sigan los tiempos recomendados. Esto se traduce en que sus potenciales consecuencias negativas se vean disminuidas y que la sangre no suela llegar al río. Aún así, en ocasiones aparecen mareos, hipotensión, diarreas, incluso un aumento de los niveles de colesterol. Las dietas bajas en proteínas pueden dar lugar a arritmias, mientras que aquellas que son ricas en ellas y pobres en hidratos de carbono pueden ser el origen a descalcificaciones óseas y problemas renales.Parece claro que aunque las dietas milagro procuren una pérdida de peso importante, lo hacen con un costo demasiado elevado para la salud y el bienestar. Los expertos hablan de que los planes de adelgazamiento correctos promueven rebajas de unos tres kilos al mes, son equilibrados, no implican pasar hambre y jamás deben bajar de 1.200 calorías diarias. Además mantienen una proporción correcta de nutrientes, con un 60 por ciento de hidratos de carbono, un 20 de grasas y otro 20 de proteínas. Por todo esto, lo mejor es contar con la asesoría de un profesional que adapte la dieta a las necesidades y características de cada persona. Emplear tres días para rebajar unos kilos que se volverán a ganar en menos de una semana y jugarse de paso la salud no parece una inversión muy ventajosa.

viernes, 22 de diciembre de 2006

Marisco: un lujo muy nutritivo

Marisco: un lujo muy nutritivo

Asociado a banquetes y celebraciones, el marisco suele ser un plato fijo de los menús navideños. Su exquisitez y también su elevado precio lo convierte en un majar propio de ocasiones especiales. Pero detrás su espectacular presencia y su sabor a fiesta se esconden algunas propiedades nutricionales que incrementan sus virtudes culinarias.
El marisco cuenta con un buen número de adictos que disfrutan como nunca de sus encantos al llegar la Navidad. Es éste un momento del año en que se suele tirar la casapor la ventana en lo que delicias gastronómicas se refiere y, por tanto, la ocasión ideal para que no falte en la mesa. También es probable que mientras se disfruta de su sabor, casi nadie tenga en cuenta cuál es su composición nutricional, qué ventajas aportaa la salud o si es necesario controlar su consumo. Sin que estas cuestiones sirvan para restar encanto al hecho de comerse un buen centollo, no está de más saber qué se esconde bajo su caparazón.

Crustáceos y bivalvos

En primer lugar, podemos hablar de distintos tipos de marisco. Por un lado están los crustáceos, familia que incluye las gamas, los langostinos, las cigalas, los cangrejos, el centollo, el buey de mar, la langosta, etcétera. Por otro, los llamados bivalvos, es decir, aquellos que tienen concha: almejas, mejillones, berberechos, ostras, entre otros. Tanto unos como otros son muy ricos en sales minerales, sobre todo hierro, zinc, potasio y yodo, aunque las concentraciones varían según cada especie.Respecto a la función de cada uno de estos minerales en el organismo, el potasio está considerado como un depurativo que participa en el equilibrio hídrico del cuerpo y en el buen estado del músculo cardiaco. Por su parte, el hierro interviene en la absorción de la vitamina B12 y resulta imprescindible para la formación de hemoglobina, mientras que el yodo influye en el crecimiento del cabello y las uñas, y es básico para el correcto funcionamiento de la glándula tiroides. Finalmente, el zinc actúa como antioxidante para retrasar el envejecimiento celular y el fósforo participa en la formación de la estructura ósea del organismo.Cargados de vitaminasSin salir del campo de los micronutrientes, el marisco también contiene vitaminas importantes. Es el caso de la A y las del grupo B. La escasez de la primera se traduce en problemas cutáneos, ya que proporciona elasticidad a la piel, así como en dificultades en la visión, mientras que las vitaminas B2, B6 y B12 están directamente relacionadas con el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas.Precisamente estas últimas están presentes en buenas cantidades en el marisco, que, en cambio, no es especialmente rico en grasas. Contiene poliinsaturadas (ácidos omega 3), una variedad que está considerada como saludable. Es cierto que la proporción entre proteínas y grasas resulta más favorable a los mariscos de concha que, siendo nutritivos, engordan menos. Igualmente poseen concentraciones ajustadas de colesterol, un componente que sí se halla de forma elevada en los crustáceos, los cuales deben tomarse con moderación si se sufre algún trastorno relacionado con él. Si la riqueza en proteínas del marisco resulta ventajosa para casi todo y todos, ya que ayudan a la formación y regeneración de los tejidos del organismo, puede ser un problema para quienes padezcan ácido úrico. Como ocurre con las carnes rojas o los pescados azules, no conviene que abusar de ellos. Lo que sí resulta una cualidad positiva para todo el mundo es su aporte calórico: sólo unas 100 calorías como media por cada 100 gramos de producto.

Frutas y verduras para la piel


Frutas y verduras para la piel

No solo de cosméticos vive la piel. Una dieta correcta, rica en vegetales y frutas, es el primer paso para lucir un cutis bonito y una epidermis cuidada y bien hidratada.
Más fuerte de lo que parece, pero a la vez más sensible de lo que creemos: así es la piel, una auténtica barrera protectora del organismo. Estamos acostumbrados a limpiarla y cuidarla con geles, cremas y cosméticos. Sin embargo, la
belleza y salud de la piel reside en una alimentación equilibrada y variada, rica en ciertas vitaminas y minerales.Una forma de llevar este tipo de dieta es consumir altas dosis de frutas y verduras, algunas de ellas, por su composición nutricional, son especialmente adecuadas para proteger la piel y mejorar su aspecto.

Los mejores antiarrugas
Las frutas y hortalizas de color amarillo y anaranjado, y las verduras de hoja verde contienen buenas dosis de los precursores de la vitamina A, es decir, de betacarotenos. Esta vitamina es indispensable para la formación de los tejidos, las mucosas y las células de la piel. También contribuyen a frenar la acción de los radicales libres y, por tanto, el envejecimiento cutáneo y de otros órganos.Por eso, es conveniente consumir frutas como el melocotón, el albaricoque, el melón y el caqui, y verduras como la calabaza, la zanahoria, la acelga, el perejil, el berro, la col, la espinaca y la escarola. Sus concentraciones de vitamina A varían desde los 1100 microgramos por cada 100 gramos de producto de zanahorias y perejil a los 583 microgramos de las acelgas, pasando por los 830 de las coles o los 816 de las espinacas. En el apartado de las frutas, los melocotones contienen 73 microgramos, el caqui 100 y los albaricoques 298.

Antioxidantes naturales
Los cítricos, los kiwis, las frutas rojas, las fresas, los berros, la familia de las coles y el perejil son alimentos ricos en vitamina C. Además de su papel antioxidante, todos son imprescindibles para la buena cicatrización de las heridas e intervienen en la producción del colágeno, que otorga elasticidad a la piel y hace que se deteriore más despacio.

Cutis luminosos con vitamina E
Además de las frutas y verduras frescas, es aconsejable consumir frutos secos. Una ración diaria, no muy grande, es suficiente ya que aportan muchas calorías. Son ricos en vitamina E, igual que los vegetales de hoja verde y las frambuesas. Las almendras, nueces o pistachos, junto a las verduras y frutas mencionadas, consiguen reducir la oxidación celular, el envejecimiento de la piel, a la que proporcionan elasticidad, e incluso pueden ir bien contra las manchas cutáneas. Además, las nueces y las avellanas son ricas en cobre, que actúa como antiinflamatorio, mejorando trastornos cutáneos de este tipo, además de intervenir en la síntesis de la elastina.Otra variedad recomendable para mantener una piel bella y luminosa es el plátano. Se trata de una fruta rica en zinc, un microelemento antioxidante, que mejora la renovación de las células cutáneas y que además las tonifica.El brécol, por su parte, atesora buenas concentraciones de magnesio, que contribuye a expulsar los tóxicos del organismo, lo que sin duda se nota en la piel. También posee propiedades antiestrés. No debemos olvidar al tomate, una hortaliza muy consumida, que aporta un pigmento con cualidades antioxidantes: el licopeno

miércoles, 20 de diciembre de 2006

Coles, medicamentos de la huerta



Coles, medicamentos de la huerta

Forman parte de la dieta mediterránea y contribuyen de manera determinante a su denominación de dieta sana. La familia de las coles, también llamadas crucíferas, atesoran buenas cantidades de minerales y vitaminas, y son conocidas por sus propiedades antioxidantes.
El repollo, la coliflor, el brécol, las coles de Bruselas, o la lombarda forman parte de la extensa familia de las coles. Se trata de hortalizas habituales en nuestras cocinas y constituyen un ingrediente común a muchos platos tradicionales. Pero además de sus virtudes gastronómicas, representan un alimento muy sano, repleto de cualidades preventivas frente a graves enfermedades. De hecho, desde la antigüedad se han empleado para depurar y desintoxicar el organismo, para mejorar las úlceras intestinales y para luchar contra las enfermedades reumáticas y la anemia, entre otras propiedades.Las crucíferas, denominación que hace referencia a sus flores, que tienen forma de cruz, guardan gran cantidad de agua, en torno a un 80% de su peso, en la que se hallan disueltos distintos minerales. Son especialmente ricas en potasio: las coles de Bruselas contienen unos 300 miligramos por cada 100 gramos, mientras que la coliflor ronda los 140 miligramos. También destacan por sus concentraciones de calcio, fósforo y magnesio, y en cantidades menores poseen cobre, azufre, zinc y magnesio. Esta amplia composición mineral influye en la buena salud del corazón, ya que el potasio es imprescindible para que lata correctamente, así como en la transmisión adecuada de los impulsos nerviosos, el equilibrio de la presión arterial y la buena hidratación del organismo. A pesar de que su contenido en calcio es elevado, tienen oxalatos, compuestos que impiden que sea absorbido en su totalidad por el cuerpo. En general, las especies verdes como las coles de Bruselas o el brécol son más ricas en minerales que las blancas, caso de la coliflor. Sin embargo, esta última sí atesora buenas concentraciones de fibra, ideal para un adecuado tránsito intestinal, así como para prevenir la hipertensión. Las crucíferas en general producen sensación de plenitud en el estómago, por lo que son muy útiles en regímenes de adelgazamiento. Pero quizá su propiedad más apreciada, constatada recientemente por distintas investigaciones, es su poder anticancerígeno, por lo que los expertos recomiendan consumirlas al menos dos veces a la semana. Una parte importante de las cualidades antitumorales de las crucíferas reside en su riqueza en vitamina C. Se trata de un micronutriente antioxidante, es decir, combate los radicales libres, responsables del envejecimiento y el deterioro celular. Este proceso está en el origen un crecimiento descontrolado de las células y, por tanto, del desarrollo del cáncer. Pero además, poseen folatos, así como betacarotenos, sobre todo el brécol, las coles de Bruselas y el repollo, que igualmente actúan como protectores frente a los tumores.

Mejora tu salud intestinal







Mejora tu salud intestinal

Los alimentos prebióticos contienen sustancias no digeribles que estimulan el crecimiento de ciertas bacterias de la flora intestinal, favoreciendo diversas funciones del organismo. Se enmarcan dentro de los denominados “alimentos funcionales” y son una nueva opción natural dentro de la alimentación diaria que puede encontrarse en la secciones de lácteos de los supermercados.

En los últimos han alcanzado gran popularidad este tipo de productos alimenticios, que influyen de modo positivo en la flora intestinal del organismo y en la salud en general. Cada vez hay mayor constancia de la importancia de mantener una dieta equilibrada en beneficio de la propia salud y alimentos como éstos contribuyen a prevenir posibles dolencias.

El aparato digestivo alberga unas 400 especies de bacterias. Algunas son llamadas beneficiosas, mientras que otras son bacterias patógenas, productoras de enfermedades que a menudo invaden ciertas partes del organismo.

El consumo de productos prebióticos puede ayudar a regenerar la flora intestinal, prevenir las infecciones y el desarrollo de enfermedades graves, como la colitis ulcerosa o el cáncer de colon. Son sustancias que no son digeridas por el organismo, sino que sirven de alimento para grupos específicos de bacterias que están en el intestino. De esta forma se puede conseguir que aumente el porcentaje de las que favorecen el organismo mientras disminuye la flora intestinal más agresiva.

Alimentos funcionales

Tanto prebióticos como probióticos son conocidos como “alimentos funcionales” ya que son productos enriquecidos que no sólo aportan beneficios nutricionales a quien los ingiere, sino también otros que le permiten mejorar su salud.

Entre los prebióticos, las sustancias más conocidas son la inulina y la oligofructosa, que pueden encontrarse en espárragos, cebollas, ajos o plátanos. Al ingerirse, son transformados por las bacterias de la flora intestinal y fermentan en el colon. Diversos estudios han demostrado que los prebióticos facilitan la absorción del calcio, el magnesio y el hierro, lo que podría mejorar la densidad ósea y prevenir la osteoporosis.

Por otra parte, contribuyen a mejorar el perfil lipídico, reduciendo los niveles altos de triglicéridos y favoreciendo su metabolización en el hígado. Se han descrito efectos sobre el colesterol, son muy eficaces en la mejora del estreñimiento crónico y se plantea el que pudieran tener un efecto preventivo del cáncer de colon.

En ocasiones, suele surgir cierta confusión a la hora de distinguir entre alimentos prebióticos y probióticos. Los primeros son sustancias que se encuentran en alimentos como el ajo, cebolla, alcachofas o remolachas. Sirven de alimento a las bacterias y favorecen el crecimiento selectivo de las bacterias intestinales beneficiosas como las bifidobacterias y lactobacilos.

lunes, 18 de diciembre de 2006

El placer de un buen desayuno



El placer de un buen desayuno

La falta de tiempo y de costumbre son dos de las razones por las que muchos nos enfrentamos cada día a nuestros quehaceres diarios con poco más que un vaso de leche o un café en el estómago. Pero saltarse el desayuno, malcomer al levantarse o hacerlo a toda prisa no es una cuestión menor, ya que trae consecuencias como escasez de fuerzas, desgana y bajo rendimiento a lo largo de la mañana. De ahí la importancia de convertirlo en una comida completa y dedicarle los minutos.
No cabe duda que cuando uno se levanta de la cama con las sábanas y el tiempo pegados cuesta acercarse a la cocina y preparar un desayuno en condiciones. Pero ese pequeño esfuerzo, que deja de ser tal en cuanto se vuelve un hábito diario, resulta imprescindible para la salud del organismo.Comenzar el día con energía.

Un buen desayuno es garantía de una dieta completa y equilibrada y un correcto reparto energético de las comidas, además del camino para obtener mejores resultados de las tareas que vayamos a desarrollar a lo largo del día. Cuando nos levantamos nuestro cuerpo lleva muchas horas sin ingerir nada de alimento y aunque el gasto durante la noche ha sido escaso, a partir de ese momento comenzará a ser muy elevado.Por la mañana, el organismo necesita una buena ración de hidratos de carbono. Su falta se traducirá en una sensación de cansancio. De ahí la necesidad de consumir cereales, pan, alguna pieza de bollería (sin abusar) incluso un poco de miel o de mermelada para aportar glucosa al organismo. La fruta ayudará también a mantener en buenos niveles las cifras de azúcar, vitaminas y minerales y fibra.
 
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